Cuando viajes por Bosnia, Serbia o Montenegro, notarás que tu aplicación del clima rara vez acierta. En un minuto predice sol y al siguiente estás en una fuerte tormenta eléctrica. Esto se debe a la compleja topografía de la península balcánica. Altas cadenas montañosas corren paralelas a la cálida costa del Adriático. Cuando el aire cálido del mar choca con los picos fríos de las montañas, asciende rápidamente y crea nubes de tormenta repentinas y localizadas que los modelos climáticos globales simplemente no pueden predecir. Confía más en el cielo que en las pantallas.
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