Antes de visitar Bergen, leí que llueve más de 240 días al año. Pensé que serían lluvias ligeras. No lo fueron. Durante mis siete días allí, llovió en seis. Pero lo curioso es que a los lugareños no parece importarles. Corren, montan en bicicleta y toman café al aire libre con ropa impermeable. Una vez que compré una chaqueta impermeable de buena calidad, mi experiencia cambió por completo. Caminar por el monte Fløyen entre la niebla fue mágico. No dejes que el clima húmedo te detenga: vístete como un noruego y disfruta de los fiordos.
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